2.1.17
May
31
2009
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Pedro Oroná

Guerras civiles

Regresó a Buenos Aires a fines de noviembre de 1828 y alcanzó a sumarse a la revolución del 1° de diciembre en la que Juan Lavalle depuso al gobernador Manuel Dorrego, dándosele la baja tras la retirada del general unitario.

General Lavalle.

Reincorporado al servicio, fue nombrado teniente coronel de caballería el 5 de octubre de 1829 y poco después recibió el mando del 2° escuadrón del Regimiento N° 3, permaneciendo en campaña hasta 1834, cuando fue nuevamente dado de baja en la purga dispuesta por Rosas en las fuerzas armadas y la administración provincial.[9]

En 1840 el general unitario Juan Lavalle pasó con su ejército a la provincia de Buenos Aires para combatir a Juan Manuel de Rosas, transportado por buques franceses cuando aún no se había levantado el Bloqueo francés al Río de la Plata. El 5 de agosto el llamado Ejército Libertador desembarcó en Baradero y San Pedro y marchó hacia Buenos Aires en dos columnas.

Oroná se presentó a Lavalle para ofrecerle sus servicios, quien lo nombró el 25 de agosto de 1840, comandante militar de Navarro, tras el Combate de Navarro del 23 de agosto, en el cual el coronel Niceto Vega del ejército de Lavalle derrotó a una división federal al mando del comandante Lorea.

El 3 de septiembre en el Combate de Cañada de la Paja (en la naciente del Arroyo Morales) los unitarios obtuvieron una victoria forzando a retirarse a las escasas partidas federales. No obstante, el 05 las fuerzas al mando de Oroná fueron atacadas con exito por una partida federal en la laguna del Trigo cayendo prisioneros varios oficiales que fueron fusilados en el curso de los siguientes días.

Orona logró huir y se refugió en una casa, pero fue denunciado por la propietaria, Doña Maria Leona, y capturado por una partida al mando del teniente alcalde Manuel López. Desde la Guardia de Luján (actual Mercedes) fue remitido preso y con una barra de grillos a Buenos Aires, donde fue fusilado en Santos Lugares en ese mismo año.[10]

Ese 5 de septiembre Lavalle arribó a Merlo y detuvo su avance. El 6, ante las novedades y desalentado por la falta de apoyo popular inició la retirada hacia Santa Fe.

Tuvo al menos una hija, María Oroná, quien casó con Pedro Caro.

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May
31
2009
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Bloqueo francés al Río de la Plata

Ataque a la isla Martín García

Felipe Arana.

El 23 de septiembre Roger presentó un nuevo ultimátum a Rosas concediéndole 48 horas para aceptar las reclamaciones, plazo que Rosas dejó caer sin responder. El 27 Roger elevó una propuesta a través del gobierno de Oribe, que Javier García de Zúñiga llevó a Buenos Aires, según la cual, Rosas simplemente aceptaba los puntos reclamados, dejando sólo a un anexo secreto la resolución de los montos, de manera de facilitar al gobierno de la Confederación su aprobación de cara a la opinión pública. Estas propuestas fueron rechazadas por el nuevo ministro de relaciones exteriores, Felipe Arana, como ignominiosas.

El 1 de octubre Arana propuso la mediación del encargado de negocios británico. Cuando se esperaba que el representante francés, aceptando la mediación, arribara a Buenos Aires a bordo de la fragata HMS Calliope, se tuvo en cambio noticias del rechazo de Roger y de que, aprovechando esa iniciativa, se había organizado y ejecutado el día 11 un ataque de la fuerza bloqueadora — en conjunto con buques y tropas de Rivera — sobre la Isla Martín García, la que había sido ocupada.

El momento de la operación, prevista por otro lado en el plan de acción del mes de agosto, pareció elegido para deliberadamente impedir la mediación. El capitán Hipólito Daguenet había recibido de Leblanc el 22 de septiembre la orden de apresar a la pequeña escuadrilla de Toll estacionada en Paysandú. Ante la mediación, Roger dispuso que bloqueara la isla pero Leblanc deseoso de un acto de fuerza dispuso la ocupación directa, dando participación a Rivera para guardar las formas.

Jerónimo Costa.

La isla estaba defendida por 110 hombres al mando del jefe del Regimiento de Patricios el coronel Jerónimo Costa. A estas fuerzas se había agregado el capitán Juan Bautista Thorne, comandante de la Goleta Sarandí, enviado para reforzar la artillería de la pequeña guarnición. Las trincheras no estaban terminadas y los cañones, de a 12, no estaban adecuadamente montados.

El 10 de octubre se presentó ante Martín García una flota de ocho navíos, cuatro franceses y cuatro de los partidarios de Rivera, al mando de Daguenet, quien intimó a Costa la rendición. Tras consultarlo con sus oficiales, Costa la rechazó, respondiendo que “Sólo tengo que decir que, de acuerdo a mi deber, estoy dispuesto a sostener el honor de la nación a la que pertenezco.”

El 11 los buques, con unos 40 cañones, mantuvieron un intenso bombardeo sobre la posición, tras lo que cubiertos por la artillería desembarcaron las fuerzas aliadas, alrededor de 500 hombres (150 de ellos uruguayos al mando el capitán italiano Santiago Sciurano, alias Chentopé, jefe de la escuadrilla de Rivera), que asaltaron la posición en tres columnas. Pese a la eficaz resistencia de Costa y sus hombres, la posición fue tomada y los defensores tomados prisioneros.

Tras dejar a cargo de la isla a los riveristas, Daguenet trasladó a los prisioneros a Buenos Aires y los liberó en razón de “que no deben ser retenidos por su heróico comportamiento”, haciendo llegar a Rosas una carta recomendando al coandante argentino por los talentos militares del bravo Coronel Costa, Gobernador de esta isla, y de su animosa lealtad hacia su pais… la increíble actividad …y las sabias disposiciones tomadas por este oficial superior

Al combinarse el conflicto con Francia y con la guerra civil que se expandía por las provincias, Rosas no pudo ya negociar, por cuanto cualquier concesión aparecería como impuesta por sus adversarios. Rosas optó por bloquear todas las iniciativas de sus enemigos interiores, pero también por evitar cualquier acción ofensiva contra las fuerzas francesas, mientras fortalecía los lazos con Londres.

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May
31
2009
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Combate de Martín García (1838

Ataque a la isla Martín García

Jerónimo Costa.

El 1 de octubre Arana propuso la mediación del encargado de negocios británico. Cuando se esperaba que el representante francés, aceptando la mediación, arribara a Buenos Aires a bordo de la fragata HMS Calliope, se tuvo en cambio noticias del rechazo de Roger y de que, aprovechando esa iniciativa, se había organizado y ejecutado el día 11 un ataque de la fuerza bloqueadora — en conjunto con buques y tropas de Rivera — sobre la Isla Martín García, la que había sido ocupada.

El momento de la operación, prevista por otro lado en el plan de acción del mes de agosto, pareció elegido para deliberadamente impedir la mediación. El capitán Hipólito Daguenet había recibido de Leblanc el 22 de septiembre la orden de apresar a la pequeña escuadrilla de Toll estacionada en Paysandú. Ante la mediación, Roger dispuso que bloqueara la isla pero Leblanc deseoso de un acto de fuerza dispuso la ocupación directa, dando participación a Rivera para guardar las formas.

La isla estaba defendida por 110 hombres al mando del jefe del Regimiento de Patricios el coronel Jerónimo Costa. A estas fuerzas se había agregado el capitán Juan Bautista Thorne, comandante de la Goleta Sarandí, enviado para reforzar la artillería de la pequeña guarnición.[3] Las trincheras no estaban terminadas y los cañones, de a 12, no estaban adecuadamente montados.

Fructuoso Rivera.

El 10 de octubre se presentó ante Martín García una flota de ocho navíos, cuatro franceses y cuatro de los partidarios de Rivera, al mando de Daguenet, quien intimó a Costa la rendición. Tras consultarlo con sus oficiales, Costa la rechazó, respondiendo que “Sólo tengo que decir que, de acuerdo a mi deber, estoy dispuesto a sostener el honor de la nación a la que pertenezco.”

El 11 de octubre de 1811 los buques, con unos 40 cañones, mantuvieron un intenso bombardeo sobre la posición. Al finalizar la jornada y cubiertos por la artillería desembarcaron las fuerzas aliadas, alrededor de 500 hombres (150 de ellos uruguayos al mando el capitán italiano Santiago Sciurano, alias Chentopé, jefe de la escuadrilla de Rivera), que asaltaron la posición en tres columnas.

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May
31
2009
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Goleta Sarandí

Historia

Botada en junio de 1825 en Baltimore con el nombre de Grace-Ann y destinada originalmente al comercio de esclavos, fue comprada por la Armada Argentina[1] el 14 de enero de 1826 como parte del rearme de la flota con vistas a la inminente guerra con el Imperio del Brasil. El nombre le fue impuesto por la batalla en la que el 12 de octubre de 1825 las fuerzas al mando de Juan Antonio Lavalleja derrotaron a los invasores lusobrasileños.

El 9 de febrero al mando de Martín José Warnes participó junto al insignia 25 de Mayo, el Bergantín República, el Bergantín Belgrano y la Barca Congreso de un combate en las afueras de Buenos Aires. Al igual que los restantes buques excepto la capitana, en dos ocasiones se puso a sotavento por lo que quedó aislada del combate. Al regreso, los capitanes fueron acusados por Brown lo que los llevo a ser juzgados. En su descargo Warnes planteó que había salido por severos daños.[2]

Si bien Warnes es absuelto lo reemplaza en el mando brevemente el Capitán Handell y cuando este renuncia aduciendo mala salud, José Maria Pinedo.[3] El 1 de marzo de 1826 participa del ataque a Colonia del Sacramento.

En abril de 1826 en el ataque a Montevideo contra las fragatas Emperatriz y Nitcheroy Pinedo recibe de Brown la orden de maniobrar sobre la Nitcheroy, pero el comandante desobedece y rehuye el compromiso en el combate de la nave.

El 13 de mayo de 1826 entre tripulación y tropa (sin oficialidad) la Sarandí embarcaba: 1 Primer Guardia, 2 Segundos Guardias, 1 Carpintero, 1 Condestable, 6 artilleros, 47 marineros, 2 grumetes, 1 sargento, 2 cabos, 1 tambor y 20 soldados, un total de 84 hombres.[4]

Con esa dotación participa el 25 de mayo de un combate en Los Pozos. El 11 de junio de 1826 tomó parte en la fase final del Combate de Los Pozos.

El 22 de julio de 1826 montaba un cañón de a 16, dos de a 6, cuatro gunadas[5] de a 4 y dos cañones de a 4, 14 en total y 83 hombres[6]

Combate de Quilmes

En el Combate de Quilmes, el 29 de Julio de 1826 Brown decide enfrentar con la Fragata 25 de Mayo (buque insignia, comandado por Espora), la barca Congreso Nacional, los bergantínes Independencia, República y Balcarce, las goletas Sarandí y Río de la Plata, la goleta hospital Pepa y ocho cañoneras, a la escuadra brasileña que avanzaba con diecinueve buques, con dos mil hombres y trescientos cañones, para fondear en las cercanías del canal exterior. Iniciado el ataque, el buque insignia argentino es fuertemente castigado por los cañones de las baterías de la división imperial, mientras que el grueso de sus fuerzas no acompañan la acción.

Al mando de Brown el 23 de octubre se abrió paso a través de la escuadra imperial que bloqueaba a Buenos Aires, e inició hasta el 25 de diciembre de 1826 un exitoso crucero de corso en las costas de Brasil, causando numerosas pérdidas al comercio enemigo y llegando a presentarse en Río de Janeiro y declarar el bloqueo de la capital imperial. Si bien era una baladronada sin efectos prácticos causó pánico en la ciudad y críticas generalizadas hacia la Comandancia ante la audacia del comandante argentino y la vulnerabilidad demostrada.

A su regreso, participó como nave capitana de la campaña contra la Tercera División Imperial que se había adentrado en el Río Uruguay. El 29 de diciembre se dio alcance a la Tercera División brasilera en Yaguary. Brown envió como parlamentario al capitán de la Sarandí, John Halstead Coe, para intimar la rendición pero contra las normas de guerra fue detenido por el comandante brasilero Sena Pereira y confinado a la Goleta hospital Fortuna, lo que dio inicio al combate que no pasó de una escaramuza.

El 28 de enero de 1826 hubo otra en Playa Honda, tras lo que la escuadra argentina regresó para reforzar la fortificación de la Isla Martín García de manera de contar con un refugio en caso de derrota y sobre todo impedir el refuerzo de la Tercera División por parte de la División Mariath.

El 20 de enero de 1827 entre oficialidad y tripulación la Sarandí embarcaba: 3 Tenientes (uno de ellos su comandante, John Halstead Coe, en ese momento prisionero), 1 contador, 2 aspirantes, 3 pilotines, 1 cirujano, 1 practicante, 1 Primer Guardia, 3 Segundos Guardias, 1 Carpintero, 1 velero, 2 Condestables, 9 artilleros, 71 marineros, un total de 99 hombres.[7]

Batalla de Juncal

Cuando la Tercera División brasilera bajo por el río, Brown salió a su encuentro y en la Batalla de Juncal librada los días 8 y 9 de febrero de 1827 logró la mayor victoria naval argentina. Coe, liberado en el transcurso de la batalla, continuó como su comandante hasta finalizar la campaña.

El 7 y 8 de abril de 1827 participó en el duro Combate de Monte Santiago, donde la escuadra argentina sufrió grandes pérdidas. Habiendo varado en el banco de Monte Santiago el Bergantín República y el Bergantín Independencia, la Sarandí, de menor calado, permaneció como apoyo frente al ataque de la flota brasilera, muy superior en número. La Sarandí era comandada por Coe. Su segundo era el teniente Innis D. Johnston y el resto de la oficialidad estaba compuesto por el contador Guillermo Curling, el subteniente Pedro José A. Ravelo y el aspirante Carlos Mason. Junto con el Bergantín República fue buque insignia durante la batalla (Brown pasaba de uno a otro buque), por lo que concentro los disparos de la numerosa flota brasilera.

Combate de Monte Santiago

El día 8, habiendo agotado su parque, el capitán del Independencia Francisco Drummond se acerca a la Sarandí en busca de munición. Apenas pisa la cubierta es herido por una bala de cañón, falleciendo esa misma noche.

Incendiado el Independencia, finalmente debió también ser evacuado e incendiado el República. La Sarandí aprovechó la llegada de la noche para reparar mínimamente sus averías (todo su caso estaba acribillado) y llevando a los sobrevivientes de los buques perdidos pudo regresar a Buenos Aires, entrando a las tres y media de la madrugada del día 9. La Sarandí continuó combatiendo hasta el fin de la guerra, al mando de Bynon, participando en combates menores y efectuando un crucero de corso

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May
31
2009
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Goleta Fortuna

Combate de Martín García

Brown (óleo de F.Goulu, 1825).

El día 8 de marzo Brown, que se encontraba frente a Colonia con la Hércules, la Fortuna, el San Luis y la Carmen, divisó tres bergantines realistas en dirección noroeste. Los siguió hasta el anochecer, momento en que habiendo verificado que entraban al canal de Martín García y se dirigían a la isla, torció rumbo a Buenos Aires en busca de refuerzos.

El 10 de marzo de 1814 la flota de Brown atacó a la escuadra realista comandada por el capitán Jacinto de Romarate estacionada en la Isla Martín García.

El plan de Brown consistía en atacar por frente y retaguardia a la línea española. A esos efectos destacó una división compuesta por el Fortuna, Carmen y San Luis para que rodeando por el oeste el banco situado a estribor de los realistas cayera sobre su retaguardia mientras la fuerza principal atacaba su frente. Formaba esta división la Hércules sobre el ala izquierda, luego la Céfiro, el Nancy y la Juliet sobre el ala derecha. A las 13:30, sin que estuviera aún en posición la división de flanqueo, la escuadra de Brown, en vanguardia la Juliet por tener el mejor práctico, abrió fuego vivo sobre los realistas que fue de inmediato respondido.

La capitana argentina intentó avanzar bajo fuego sobre la enemiga pero habiendo perdido a su piloto varó en el banco del oeste de la isla bajo tiro de cañón y de proa al enemigo, con lo que sufrió el fuego sostenido enemigo con fuertes pérdidas y sin poder responder más que con tres cañones, dedicando sus cañones de banda a las baterías en tierra. Brown cuestionó en su parte la manera en que el resto de la escuadra “se condujo durante la acción, a pesar de haberse hecho todas las señales y haber ido personalmente en mi bote antes de las 12 de la noche a instar y suplicar su apoyo, todo lo cual resultó inútil”.

En esta, la primer y más sangrienta jornada del Combate de Martín García, Romarate consiguió rechazar exitosamente el asalto. Tras las reparaciones y contando con el solo refuerzo de 49 hombres Brown volvió contra toda previsión al ataque y el 15 de marzo en una operación anfibia tomó la isla y forzó a la escuadra de Romarate a refugiarse en el Río Uruguay, dividiendo definitivamente las fuerzas enemigas y abriendo el camino al bloqueo de la ciudad de Montevideo.

Combate de Martín García.

La participación de la Fortuna en este combate fue practicamente nula. El mando fue transferido al teniente 2° Pablo Zufriategui. Tras la retirada de Romarate, Brown envió una pequeña división en su persecución al mando de Tomas Nother compuesta por la sumaca Santísima Trinidad, la goleta Fortuna, la balandra Carmen, los faluchos San Luis y San Martín y la cañonera Americana. En el Combate de Arroyo de la China del 28 de marzo de 1814, postrera victoria de Romarate en que muere Nother y vuela el Carmen con su capitán Pedro Samuel Spiro y la tripulación, el Fortuna se separa de la acción aguas arriba. Tampoco tuvo destacada actuación en el Combate naval del Buceo.

El 26 de abril de 1814 se hizo cargo del mando el teniente 2° Miguel Theodoro y el Fortuna fue destinado a tareas de transporte armado y logística en apoyo del bloqueo, hasta la rendición de la plaza el 23 de junio de 1814.

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May
31
2009
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Pablo Zufriategui

Isla de las Ratas

A mediados de 1811 el bombardeo a los bastiones de Montevideo estaba a punto de concluir por falta de pólvora por lo que se pensó en atacar la batería enemiga en la isla de las Ratas, en la bahía de la ciudad, y capturar el depósito de pólvora. El comandante del sitio, general José Rondeau, y el coronel Miguel Estanislao Soler acordaron llevar a cabo el proyecto y pusieron al mando de la infantería y del comando de la operación al capitán del Regimiento Dragones de la Patria[3] Juan José Quesada quien conformó una fuerza de setenta voluntarios, incluyendo los bogadores[4] procedentes de los diversos cuerpos que participaban del bloqueo.

Mortero utilizado en el bombardeo de Montevideo.

Quesada nombró como su segundo al teniente de Dragones José Caparrós, mientras que el mando de los botes, provistos por pescadores del arroyo Miguelete, correspondía al entonces teniente de Marina Pablo Zufriategui, quien tenía por segundo al piloto y ayudante interino de artillería Vicente Barbas.

El asalto se hizo efectivo el 15 de julio de 1811. Tras atracar, los incursores redujeron a la guardia, eliminarón al comandante de la plaza y rindieron a la guarnición. Tras cargar veinte quintales de pólvora (cerca de una tonelada), armamentos y correajes, se clavaron[5] los diez cañones y partieron de regreso. A las cinco de la mañana arribaron a la costa, siendo recibidos en triunfo por el general Rondeau.

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May
31
2009
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José Caparrós

La Rioja

En 1816 Caparrós recibió del Director Supremo Antonio González Balcarce el encargo de reclutar y entrenar un cuerpo de caballería ligera que debía incorporarse como el tercer escuadrón de los Húsares de la Unión que se destinaría al Ejército de los Andes, para lo que partió a los efectos de la leva a las provincias de Córdoba y La Rioja.

Caparrós cuando ya tenia reunidos en La Rioja entre 500 y 800 hombres[11] medianamente entrenados y organizados en el cuerpo que llamó Húsares de la Guardia se produjo una sublevación autonomista riojana:

Sea con su conveniencia, según se creyó, sea contando con su neutralidad, el hecho es que los autonomistas riojanos, que se habían declarado independientes de Córdoba y que soportaban con impaciencia la autoridad del teniente gobernador don Ramón de Brizuela y Doria, se reunieron tumultuosamente y lo depusieron por “intruso y tirano” (14 de abril), destituyendo a los miembros de la Municipalidad. Bajo los auspicios de un nuevo Cabildo, eligieron por gobernador a don Domingo Villafañe, cuidando del orden público una guardia de a tropa de Caparrós, el cual contestó en términos corteses al oficio en que se le comunicaba la elección.

Bartolomé Mitre, Historia de Belgrano.

Efectivamente, Caparrós apoyó la sublevación producida a instancias del coronel José Moldes, la deposición del teniente gobernador Ramón de Brizuela y Doria[12] y el 14 Abril de 1816 el nombramiento a cargo de la provincia del Sgto. Mayor Domingo Eugenio Villafañe y el general Francisco Ortiz de Ocampo, líderes de familias tradicionales quienes había sido desplazados por los Brizuela y Doria, y partidarios del gobernador de Córdoba, el coronel federal José Javier Díaz, y hombres a su vez del coronel José Moldes, quien pretendía ser designado Director Supremo por el Congreso de Tucumán con el apoyo del gobernador de Salta Martín Guemes.

Balcarce.

No obstante, sea por la influencia de los Brizuela en el Congreso a través de su amigo el cura y diputado Pedro Ignacio de Castro Barros o a los efectos de frenar las aspiraciones de Moldes, el Congreso dispuso la intervención de La Rioja y mandó una partida militar al mando del mayor Alejandro Heredia, del Ejército del Norte, quien dominó la situación e intentó el desarme de las fuerzas de Caparrós. Este se sometió en principio a Heredia pero declarando que aunque no había tenido participación en el movimiento solo podía recibir órdenes directas del Director Supremo por lo que para evitar un conflicto se retiraba con su fuerza. Así se puso en marcha hacia Córdoba, agregándosele numerosos partidarios del fracasado movimiento, pero n el paraje denominado La Hedionda a 30 leguas de la ciudad de La Rioja, se sublevaron sus tropas por lo que en junio llegó a Córdoba con sólo un centenar de hombres[13]

Juan Martín de Pueyrredón.

En Córdoba, el gobernador coronel José Javier Díaz aduciendo órdenes de Balcarce dispuso el desarme de Caparrós y sus hombres, viéndose obligado a seguir a Buenos Aires. El nuevo Director Supremo , Juan Martín de Pueyrredón escribía al Gral. José de San Martín el 1 de septiembre de 1816 desde Buenos Aires:

“Mi vuelta a Córdoba, aunque importantísima no ha tenido la aprobación de los “amigos”. La nueva insurrección de aquella ciudad hace necesaria una medida fuerte; y yo no sé cual tomar no siendo la de situarme en aquella ciudad. El infierno nos ha introducido la discordia y la licencia, pero yo he de poder más que el infierno sin medidas infernales. Caparrós está aquí recién llegado de Córdoba, de donde salió solo a resultas del nuevo movimiento de aquel pueblo, en que lo querían asesinar. Nada sé de la venida del Congreso a esta; pero celebraría mucho que cuando menos bajase a Córdoba. Allí se necesita una autoridad imponente, porque el Gobernador no es respetado.”

Ministerio de Educación de la Nación. Instituto Nacional Sanmartiniano…Tomo IV.
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May
31
2009
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Domingo Eugenio Villafañe

Segundo gobierno

Villafañe apoyó al partido de Ocampo durante la crisis que acompaño en La Rioja a la Anarquía del Año XX, y que terminaría con el reemplazo de las tres familias por otras nuevas, bajo el dominio de Facundo Quiroga. Villafañe se pronunció en contra de la nueva situación, y pasó varios años viajando por las provincias dominadas por los unitarios.

Estando en Córdoba tomó contacto con los amigos del ex gobernador Díaz, que en 1820 había sido desplazado por Juan Bautista Bustos, y se unió al grupo opositor que éstos representaban. Por eso se pronunció por los unitarios de José María Paz en 1829. Participó en las campañas de las fuerzas unitarias contra los federales de las sierras de Córdoba y en La Rioja. Fue ascendido al grado de coronel.

Tras la derrota de Quiroga en la batalla de Oncativo, formó en las filas que – en junio de 1830 – invadieron La Rioja al mando de Lamadrid. En julio, una legislatura dificultosamente reunida por el general unitario nombró gobernador a Domingo Villafañe. Estaba enemistado con otra rama de los Villafañe, la del general Benito y de los coroneles Gaspar y Fernando Villafañe. Firmó con Paz y los otros gobernadores unitarios el tratado que establecía la Liga del Interior.

Toda su gobernación se dividió entre proveer de tropas al ejército de Paz, saquear los bienes de Facundo Quiroga y de los otros Villafañe y combatir contra varios caudillos menores, que se mantenían en armas en los departamentos del oeste. Finalmente en febrero de 1831 fue derrotado en Amilgancho por Tomás Brizuela, que tomó el gobierno para los federales.

Permaneció varios meses preso, y falleció a mediados de esa década.

Su hijo Domingo Antonio Villafañe fue gobernador unitario en 1861 y 1862, y combatió contra el Chacho Peñaloza, el mismo que lo había llevado al gobierno.[2]

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May
31
2009
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Fernando Villafañe

Biografía

Desde joven perteneció a las milicias urbanas en la ciudad de La Rioja. Formó parte de la división del Ejército de los Andes que, al mando de Nicolás Dávila, conquistó Copiapó para los independentistas en 1817.

En 1820 fue uno de los líderes del movimiento que depuso al último gobernador directorial y llamar al cabildo abierto que nombró gobernador autónomo a Francisco Ortiz de Ocampo.

Se unió más tarde a las milicias provinciales, y combatió a órdenes de Facundo Quiroga contra la invasión de Francisco Solano Del Corro en 1821. Después combatió contra Nicolás Dávila en la batalla de El Puesto, y siguió a órdenes de Quiroga durante el resto de la vida de éste. Luchó a sus órdenes en las batallas de El Tala, Rincón de Valladares, La Tablada y Oncativo. Después de esta última derrota, huyó a La Rioja, donde mantuvo una pequeña fuerza en armas contra el gobernador unitario Domingo Eugenio Villafañe. En 1831 combatió contra éste a órdenes de Tomás Brizuela y lo ayudó a tomar el gobierno riojano.

Fue uno de los jefes más importantes del período de los gobernadores Paulino Orihuela y Jacinto Rincón. El gobernador Hipólito Tello lo nombró su ministro en 1834. A fines de 1834 asumió el gobierno riojano como gobernador delegado, y pasó a ser titular a principios del año siguiente, cuando llegó la noticia del asesinato de Facundo Quiroga.

En ese momento comenzaron a aparecer candidatos a suceder al gran caudillo, entre los cuales sobresalían el Chacho Peñaloza, de los Llanos, y Tomás Brizuela, de Famatina. Villafañe nombró comandante de armas a Brizuela, lo que le valió la enemistad del Chacho. Éste se refugió en la provincia de San Juan, desde donde organizó una invasión a su provincia, con el apoyo del gobernador Martín Yanzón. Brizuela los venció en un combate en Pango, pero Villafañe ya no estaba allí: había dejado el gobierno a Tello, en enero, y había buscado refugio en Tucumán, a la sombra del nuevo gran caudillo del Noroeste, Alejandro Heredia.

Pero no llegó a destino: cuando pasaba por Catamarca, Heredia lo hizo elegir gobernador de esa provincia, apenas al día siguiente de su salida de su provincia natal. Su actuación fue muy pobre: permitió que la provincia de Tucumán se anexara los departamentos del oeste: Santa María, Belén y Tinogasta. La reacción negativa del caudillo de Belén, Eusebio Balboa, obligó a su renuncia, y también obligó a Heredia a devolver al menos este departamento y Tinogasta. Santa María volvería al dominio catamarqueño recién a la muerte de Heredia.

Regresó a La Rioja en 1837, y permaneció inactivo por un tiempo. Cuando el gobernador Brizuela se pronunció por la Coalición del Norte, unitaria, se pronunció en su contra y se refugió en Córdoba. Esa provincia fue invadida por los unitarios en 1840, y Villafañe se unió al ejército federal de Manuel Oribe, vencedor de éstos en la batalla de Quebracho Herrado; un decreto de Rosas lo reconoció como coronel de caballería.

A principios de 1841 guió al ejército de Oribe en su campaña sobre La Rioja y a conseguir que varios oficiales riojanos se pasaran con sus fuerzas al ejército federal. Pero cuando Oribe retrocedió, quedó demasiado adelantado y fue capturado por las fuerzas del Chacho Peñaloza. Fue llevado presencia del general Juan Lavalle, que lo hizo fusilar a mediados de junio, junto con los coroneles Franco y Guerrero.

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May
31
2009
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Batalla de El Tala

Batalla de El Tala (27 de octubre de 1826), combate ocurrido durante las guerras civiles argentinas, entre las tropas del caudillo riojano Juan Facundo Quiroga y el gobernador de Tucumán, Gregorio Aráoz de Lamadrid, el 27 de octubre de 1826, que se saldó con una victoria de Quiroga.

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